1- Naciste rodeada de la historia de Anís La Violetera. Mirando atrás, ¿qué recuerdos de tu infancia crees que marcaron tu forma de entender la empresa y el trabajo.
De la empresa, que hay que trabajar para conseguir tus objetivos, necesidades, también un trabajo amplio y variado, con mucha creatividad.Recuerdo el olor a matalahúga que llegaban de la fábrica mi Padre y mis hermanos tras una destilación, el olor era más envolvente aún. También recuerdo de pequeña, que iba a la fábrica a quitar los rabos a las guindas y mi Padre me daba 1 peseta por kilo derrabado, entre otras cosas, me iba al Paseo de la Alameda y allí había instalada unas “cunitas” barquitos de madera a manera de columpio, donde me divertía.
2- Muchas personas heredan un negocio, pero también un legado, unos valores y una forma de hacer las cosas. ¿Cómo has vivido esa responsabilidad y qué ha significado para ti tomar el relevo generacional de la destilería?
Aquí tengo que puntualizar que mi Padre no dejó testamento de la actividad pues empezó en un local en alquiler, en ese momento, quedábamos 4 hermanos en la empresa (dos hermanas, un hermano y yo) de 9 hermanos que éramos, así que como el local era en alquiler, al fallecer mi Padre renunciamos todos a mi hermana María Isabel, la mayor, quedando yo detrás de las gestiones administrativas, puesto que hacer sociedad, como querían todos, el dueño del establecimiento decía que como persona física sí podíamos continuar en el establecimiento pero como sociedad teníamos que desalojar el local. Así que en 1992 (expo 92) se llegó al acuerdo a la renuncia de la herencia de mi Padre que no dejó, pero en 1995, tras un desahucio, quise continuar con la industria, invirtiendo junto con mis dos hermanas a seguir con el legado de mis Padres, seguir con la tradición en Constantina, a seguir manteniendo unos puestos de trabajo, a seguir transmitiendo los conocimientos de una industria tradicional, recogida como Patrimonio Inmaterial de Andalucía, a llevar el trabajo y el nombre de mis Padres como legado de una historia en Constantina, tradición, calidad y todo un honor para mí seguir, estando desde 1961 al 2026 aún en activo. Ha supuesto un gran esfuerzo, pero, sobre todo, un Honor y un Orgullo.
3- Dirigir una empresa con más de un siglo de historia implica encontrar un equilibrio entre tradición y evolución. ¿Cómo decides qué aspectos deben mantenerse intactos y cuáles necesitan cambiar para seguir siendo competitivos?
Ante todo, quiero seguir manteniendo nuestras técnicas de elaboración artesanal que es destilar en calderas de cobre con más de 150 años alimentadas con leña de encina, nuestros anisados tradicionales premiados tanto a nivel internacional como a nivel de la provincia de Sevilla, mantener nuestra gastronomía autóctona como es la crema de guindas, a parte, hemos incorporados productos que ya se hacían, licor de pasas, licor menta, nuestras guindas en su crema y también nuevos, como es el licor de castaña y una ginebra seca con aromas a violetas, todos bajo la marca La Violetera. Lógicamente, estamos en redes sociales, página web, venta online, en google para ser más visibles y estar con los tiempos.
4- ¿Ha habido alguna decisión tomada durante tu etapa en la empresa que haya supuesto un punto de inflexión para Anís La Violetera?
Ha habido dos puntos inflexibles, uno fue el 1995 con el desahucio que sufrimos y ahí decidí continuar con la industria, materializando el legado de mis padres pues el local era en alquiler y otro fue una etapa de transmitir los conocimientos a una tercera generación que no se pudo consolidar, retomando los mandos de la industria, y como me dicen: el día que tú o estés esta empresa no va ser lo mismo, y también: menos mal que la volviste a retomar.
5- Si tuviera que señalar una enseñanza recibida de las generaciones anteriores y una aportación claramente vinculada a tu propia visión, ¿cuáles serían?
De mi Padre, siempre decía que por precio no te iban a recordar, pero por calidad sí, siempre ha innovado, hizo ginebra, vozka, ron, licor huevo, café, naranja… era emprendedor, de mi madre su imaginación, capacidad para crear, “tunear” su alegría y simpatía, capacidad para relacionarse. Con estos padres, hice tríptico en 3 idiomas, allá por los años 90, página web, hice le código de barras que aún no lo pedían, empecé a ir a ferias, tanto a nivel nacional como internacional, ya organizadas por la Diputación de Sevilla o por otras entidades, como la cámara de comercio o turismo de la provincia de Sevilla, recibir visitas, transmitir la historia, tradición de Constantina, el origen, el legado de mis Padres, un montón de experiencias para contar, porque también, he ido a ferias internacionales, como a Francia, Italia (Cerdeña).
6- El consumidor ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Qué transformaciones has detectado y cómo se ha adaptado la empresa para conectar con nuevas generaciones sin perder su identidad?
Gracias a Dios, esta empresa, es una empresa de tradición en Constantina, por calidad, por gastronomía autóctona, por mantener técnicas tradicionales, por seña de identidad de un pueblo, porque decir La Violetera, es decir Constantina.
7- En un mercado en el que surgen continuamente nuevas tendencias, ¿cómo decidescuáles merecen la pena incorporar y cuáles convienen dejar pasar para proteger la esencia de la marca?
Incorporar productos conlleva una inversión, un márquetin y una buena distribución con una campaña publicitaria, se complica la situación si falla alguno de estos canales, así que, aunque introduzcas productos nuevos, quizás al no rotar como deseas, la inversión no llega a producir ni a recoger las expectativas, al final, mantenerte es todo un reto.
8- Anís La Violetera ha recibido distintos reconocimientos por la calidad de sus productos. ¿Qué representan para ti esos premios y qué responsabilidad añaden a la gestión diaria de la empresa?
Para mí es un gran orgullo que se reconozca la calidad con la que elaboramos estos productos, es un reto preservar dicha calidad para no bajar nunca el nivel que representa nuestra marca LA VIOLETERA.
9- Muchas pymes familiares afrontan el reto del relevo generacional. Desde tu experiencia, ¿qué errores deberían evitar y qué condiciones considerasnecesarias para que ese proceso fortalezca el negocio?
Error enorme CAMBIAR LA CALIDAD Y LA IMAGEN DE LA MARCA, luego, se puede seguir innovando, la gente joven tiene mucha ambición, pero hay que ir lentamente, hay un gran trabajo de fondo, se lo encuentran todo hecho y no saben la inversión y el trabajo que hay detrás hasta llegar hasta el siglo XXI
10- Si dentro de veinte años alguien analizara la etapa de Olga García en Anís La Violetera, ¿qué te gustaría que destacara de tu aportación a la empresa?
Guardina, constancia, emprendimiento, respeto por nuestra cultura, gastronomía autóctona, transmisora de toda una historia y tradición en Constantina, con el legado de mis padres.
11- ¿Cuál es el origen de la tradición en Constantina?
A finales del siglo XVI hay mucha producción de uva, y esos excedentes, hacen que se transforme en alcohol, surgiendo las primeras destilerías de anís, porque la bebida tradicional de España es el aguardiente anisado.
Ya, en 1900 se producían 200.000 litros anuales.
12- ¿En qué año es la época de mayor esplendor en Constantina con los anisados?
Es en la década de los años 40 a 50 cuando hay un verdadero despegue de industrias de anisados, fábricas de alcohol y bodegas de vino.
Hay un periódico, La Acción del 9 de mayo de 1950 que publica en sus páginas la producción de 2.000.000 millones de litros de anís anual que se producía en Constantina que contaba con más de 16 destilerías, fábricas de alcohol y almacén de alcohol.
13- ¿Cuál es el origen de la Destilería de Anís La Violetera?
Mi padre José García González nace en Barcelona en 1914 y mi madre nace en Fuente del Arco (Badajoz) en 1919, ambos viven una guerra civil, mi padre fue Guardia Civil, soy nieta, hija y sobrina del Cuerpo.
En 1945 contraen matrimonio en Zafra (Badajoz) y se instalan en Constantina, contaba con más de 16.000 habitantes y un tejido industrial alrededor del anís muy importante.
Era agente comercial y empieza a trabajar para una destilería de anís La Gitana, donde adquiere amplios conocimientos sobre la industria.
En 1961 cuando en el municipio quedaban 2 ó 3 destilerías, decide independizarse y fundar la suya propia con un socio, 4 señoritas en la sala de embotellar, dos cocedores, 2 escribientes.
En aquel momento ya tenía 8 hijos, 6 niños y dos niñas, luego llegué yo en 1962.
Así que en C/ Álamos, 2 funda Anís La Violetera, por aquella época, la actriz de fama internacional Sara Montiel, acababa de hacer la película de La Violetera terminándola de lanzar a la fama, así que, tras pedirle autorización, la imagen de nuestra etiqueta es la imagen de Sarita.
Como empieza con una marca nueva, decide adquirir dos marcas de prestigio de Constantina, una es Anís Padre Benito fundada en 1890, marca que sigo teniendo registrada y el Anís El Abuelo fundada en 1911 y fue quien en los años 40 innova comercializando a nivel industria la Crema de Guindas (licor que se obtiene de macerar la guinda, como la cereza, pero de sabor ácido, en aguardiente anisado)
Y desde 1995, situada la industria en la calle Mentidero, 2 de Constantina, llegamos al siglo XXI de la mano de su última hija, una mujer con el mismo espíritu emprendedor que sus fundadores, pues yo María Amparo (Olga) García Méndez




Anís La Violetera ha recibido una ayuda de la Unión Europea con cargo al Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural relativa al Provecto AESENA, el cual tiene por objetivos proporcionar un asesoramiento particularizado a empress establecidas dentro de los Espacios Naturales Protegidos para la mejora de sus resultados económicos y medioambientales.